Europa en Suma en los actos del 60 aniversario en Roma… y en Madrid.

Roma euroNuestra asociación estuvo representada en la celebración de los 60 años del Tratado de Roma, celebrados en la capital italiana. Y lo estuvo también en la concentración que con el mismo motivo se desarrolló el sábado, 25 de marzo, en la plaza del Callao, en Madrid, que reunió a un grupo numeroso y entusiasta de miembros de diversas organizaciones europeísta, incluidos muchos británicos (agrupados en Eurocitizens), que cuestionan las circunstancias en que se desarrolló el referéndum que condujo al Brexit y reivindican sus derechos como ciudadanos europeos.

Este es el texto del mensaje que, en nombre de Europa en Suma, pronunció su vicepresidente, Enrique Peris, durante el acto celebrado en Madrid.

    Hace seis décadas, varias naciones europeas pusieron en marcha un proceso de unión económica y política: libremente, sin conquistas ni coacciones militares, decidieron unirse en un proyecto común. Se cumplía el sueño de un grupo de europeístas visionarios, gente como Spinelli, Monet, Schuman, y tantos otros, que sabían que la unidad era el único medio de que las naciones de Europa se levantaran de la ruina y la devastación en que las había dejado la Segunda Guerra Mundial y fueran algo en la nueva situación mundial; que tuvieran voz y peso frente a los imperios surgidos del conflicto: Estados Unidos y la Rusia Soviética. Tendrían que hacerlo juntas: por separado, las naciones europeas no tendrían futuro, ni paz, ni prosperidad.

   Esas seis naciones iniciales que firmaron el Tratado de Roma, los antiguos enemigos, Alemania y Francia, además de Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, habían dado el paso increíble de poner en común sus recursos estratégicos: su carbón y su acero, esenciales para fabricar los fusiles, las bayonetas y los carros de combate. Así no serían posibles nueves guerras. Porque esa era la clave de ese proyecto común: acabar con las guerras entre naciones hermanas que habían ensangrentado los suelos de Europa durante siglos. Y SE HA CONSEGUIDO.

     También se trataba de crecer y prosperar juntos, y de superar para siempre las imágenes de miseria y hambre que marcaron la posguerra europea. SE CONSIGUIÓ IGUALMENTE. El Mercado Común ha sido fundamental para lograr el progreso y el bienestar que ha vivido Europa desde entonces. Y la Política Agrícola Común acabó con el hambre, e hizo a Europa autosuficiente en alimentos.

     El éxito fue tal que la Europa Comunitaria fue sumando miembros. Los seis iniciales se convertían en doce en 1986, con la entrada de Portugal y España. En 2004 eran 25. Y hemos llegado a 28, aunque ahora los británicos, la mayoría de ellos mal informados y mal aconsejados, se descuelgan del proceso… para tristeza y desolación de otros muchos millones de británicos, jóvenes y menos jóvenes, que no quieren que les arrebaten su futuro ni sus derechos como europeos.

     No ha sido un camino fácil. Los intereses nacionales estrechos, las dificultades, las dudas, los errores, las desigualdades que subsisten, la falta de valentía para avanzar, la crisis económica, el desánimo… todo eso ha dado facilidades a los demagogos y los oportunistas.

     Pero no queremos renunciar a todo lo conseguido: paz, derechos sociales, ciudadanía europea, un espacio común de libertad, justicia y seguridad. No queremos que nos quiten esa Europa creativa, prospera y solidaria, en la que hay que seguir trabajando por mejorar tantas cosas, pero a la que corremos el riesgo de no apreciar porque llevamos mucho tiempo en ella y lo damos todo por garantizado. Y no lo está. Los populistas, los racistas y los mentirosos, quieren acabar con este proyecto apelando a la… “soberanía nacional”.

     Y las cosas se echan de menos cuando se pierden, cuando ya no se tienen. No dejemos que eso ocurra. ¡Que no nos lo quite!

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