El nuevo acuerdo pesquero UE-Marruecos debe respetar al pueblo saharaui

 

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Este miércoles ha aprobado el Congreso de los Diputados la propuesta no de ley, presentada por el Partido Popular, sobre el acuerdo pesquero UE-Marruecos, con el objetivo de promover de forma urgente ante la Comisión Europea (CE) la renovación del acuerdo con Marruecos.

Ecologistas en Acción, Thawra y PAPPS [1] recuerdan al Gobierno y al resto de grupos parlamentarios que toda la actividad política que se desarrolle en este sentido no debe posicionar los intereses económicos -de las pocas embarcaciones de tipo industrial que se beneficiaban de este acuerdo- por encima de los Derechos Humanos, la soberanía territorial del Sáhara Occidental, las resoluciones de la ONU, y la sostenibilidad ambiental del caladero saharaui. Requisitos que deben estar nítidamente reflejados y regulados correctamente en el acuerdo para impedir cualquier tipo de incumplimiento.

El Acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos, bloqueado por el Parlamento Europeo el pasado diciembre, permitía a 101 embarcaciones españolas faenar en aguas de Marruecos, pero también de forma ilegal en las pertenecientes al Sáhara Occidental, donde se localiza uno de los caladeros de pesca más importantes del África Occidental. A su vez, las embarcaciones españolas que han perdido la licencia son todas de tipo de industrial: tienen un gran tamaño (33 metros de longitud media), faenaban a cientos de kilómetros de nuestras costas, y practicaban además un arte de pesca especialmente dañino para el ecosistema marino: la pesca de arrastre, uno de los métodos de pesca más destructivos, a causa de los daños físicos que provoca en el lecho marino y por la gran cantidad de descartes que produce.

Las razones esgrimidas por los eurodiputados para no prorrogar el acuerdo pesquero fueron principalmente dos: el acuerdo no excluía claramente las aguas del Sáhara Occidental, lo que en definitiva implicaba consentir la pesca en sus caladeros, y por la sobreexplotación demostrada del caladero sahariano, y de la que han sido muy en parte responsables las embarcaciones españolas. Otro argumento que también pesó, aunque no se le dio tanto protagonismo, fueron los 36 millones de euros que cada año pagaba la UE a Marruecos, cuya rentabilidad se había visto cuestionada ante el mal estado ecológico en el que se encuentran los caladeros. En esta votación solo 5 eurodiputados españoles (de los 54 que hay en la Eurocámara) votaron en contra de la renovación, lo que demuestra el nulo valor que profesan al Derecho Internacional y al pueblo saharaui.

Ecologistas en Acción, Thawra y PAPPS declaran sentirse sorprendidas por la gran actividad política que han desplegado nuestros partidos políticos para volver a retomar un acuerdo pesquero del que solo se beneficiaban unas pocas embarcaciones españolas de gran tamaño, en ningún modo representativas de todo el sector pesquero español, compuesto mayoritariamente (76%) de embarcaciones de tipo artesanal que no faenan más allá de a unos pocos kilómetros de nuestra costa. Y más teniendo en cuenta que los 500 tripulantes que perderían su trabajo a bordo de las 101 embarcaciones que disponían de licencia, representan en realidad al 1,3% [2] y al 0,9% de todo el personal empleado a bordo y de todos los buques registrados respectivamente en el Estado español. Es sorprendente por tanto todas las energías políticas dedicadas a retomar un acuerdo pesquero que solo beneficia al sector más insostenible, destructivo y con menos personal empleado del sector pesquero español: la pesca de tipo industrial, mientras no se hace nada por evitar el declive constante y progresivo de la pesca artesanal, verdadero baluarte del empleo en el sector pesquero.

En cualquier caso, las razones por las que el acuerdo anterior no se prorrogó resultaban incuestionables:

  • Era un acuerdo contrario al Derecho Internacional, al no excluir de manera explícita las aguas pertenecientes al Sáhara Occidental de su campo de aplicación.
  • Era un acuerdo que legitimaba a Marruecos como interlocutor válido de unos recursos que había obtenido y sigue controlando por el uso de las armas. Con todo lo que ello implica para la población saharaui que ve violados sus derechos humanos de forma cotidiana en los Territorios Ocupados.
  • Era un acuerdo que perjudicaba la resolución del conflicto del Sáhara Occidental al posicionarse claramente del lado de Marruecos.
  • Era un acuerdo que no regulaba la pesca en los caladeros saharauis, lo que ha causado parte de la actual sobreexplotación que sufren estos caladeros.
Si se quiere conseguir un nuevo acuerdo pesquero que no sea contrario al Derecho Internacional y que respete al pueblo saharaui, para Ecologistas en Acción, Thawra y PAPPS solo existen dos posibilidades:

- O en el acuerdo pesquero se menciona explícitamente que las aguas pertenecientes al Sahara Occidental quedan excluidas del ámbito de aplicación del acuerdo, y se establecen los mecanismos adecuados para controlar y vigilar que se respete este requisito.

- O se negocia con el que actualmente es el legítimo representante del pueblo saharaui: el Frente Polisario, para conseguir un acuerdo que permita pescar en los caladeros que según la ONU pertenecen al pueblo saharaui.
Una vez resuelto el problema relativo al conflicto del Sahara Occidental, faltaría incluir una cláusula más para regular -con sus correspondientes mecanismos- la forma en que se realiza la pesca en el caladero sahariano de acuerdo a parámetros de sostenibilidad (Rendimiento Máximo Sostenible, por ejemplo), tales como establecer las artes de pesca permitidas y el numero de capturas máximas permitidas, para permitir así la recuperación ecológica del caladero sahariano y evitar que en el futuro se vuelva a producir la sobreexplotación del mismo.

Notas

[1] Plataforma de Apoyo Político al Pueblo Saharaui.
[2] Se perderían además otros 200 puestos en tierra (dando por validos los datos ofrecidos por la ministra de entonces, Rosa Aguilar).
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