La ley europea de Libertad de Medios intenta regular el ecosistema mediático
Ese es el acrónimo que todos deberíamos grabarnos en la cabeza: EMFA (European Media Freedom Act) aunque, para entendernos, la hemos llamado Ley europea de Libertad de Medios de Comunicación. Y deberíamos hacerlo porque que este texto salga bien de su tramitación, sin modificaciones de calado que intentan reducir los aspectos más garantistas, va a depender el pluralismo del debate público y, por tanto, la salud de nuestra democracia.
Porque en esa propuesta de reglamento se abordan aspectos tales como la transparencia en la propiedad de los medios, la concentración empresarial, derechos de periodistas y editores, transparencia algorítmica y en los sistemas de medición de audiencias, financiación de medios públicos y privados…

Está pasando desapercibida en los medios de comunicación la fecha histórica más relevante en el proyecto europeo, que es la del 7 al 11 de mayo de 1948, ya que se celebra en La Haya el Congreso de Europa, donde se sientan las bases de lo que será el proyecto europeo vigente hasta nuestros días. En ella participan un conjunto de personas pertenecientes a la sociedad civil europea convocadas por el Comité de Coordinación para la Unidad Europea en La Haya en el Parlamento Neerlandés. De esta reunión nacerá el Movimiento Europeo. Unos meses después nacerá el Movimiento Europeo Internacional y, posteriormente, en febrero del año siguiente, el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo en la sede del Gobierno vasco en París.
Fotografia de Alex NightPublicado originalmente en Periodismo Global, la otra mirada.

Acabo de terminar «El ocaso de la democracia», uno más de los libros que proliferan para intentar explicar el auge en Europa de los movimientos, básicamente de extrema derecha, que ponen en cuestión el estado de derecho y la misma idea de la democracia liberal.
La autora, Anne Applebaum es una norteamericana nacida en una familia judía de tradición reformista. Corresponsal de The Economist en los países del Este durante los trascendentales años 90, está casada con el político polaco Radoslaw Sikorski, del partido liberal de centro-derecha, Plataforma Cívica, que ha sido ministro de Defensa y de Exteriores.
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Publicado originalmente en Infolibre.com.
Del Código de Buenas Prácticas contra la Desinformación a la Ley Europea de Libertad de los Medios de Comunicación.

En el principio era la desinformación. Cuentas falsas, granjas de bots ubicadas al otro lado de un fantasmagórico telón de acero, y pudimos notar, observar y analizar su influencia en el Brexit, en el procés, en las elecciones europeas, en la pandemia… Pero lo cierto es que no hacía falta mirar a Moscú. En todos los países de la UE, y muy especialmente en España, los medios y redes de desinformación vinculados a la extrema derecha se iban —y se están— multiplicando con el único objetivo de horadar y deslegitimar la democracia y propiciar soluciones autoritarias, si no directamente golpistas (aunque ahora a los golpes los llaman blandos). Trump (con Bannon como agitador entre las democracias europeas) o Bolsonaro marcan el camino. Resulta inquietante que millones de votantes conservadores, en Estados Unidos, Europa, y significativamente en España, hayan sucumbido al machaque constante del columnismo y tertulianismo más burdo (también entre algunos medios convencionales), y sigan religiosamente los canales y medios dedicados a fabricar bulos. Y más inquietante aún es que estén dispuestos a creérselos aun a sabiendas de que son falsos).

Están pasando desapercibidas en la opinión pública las importantes decisiones adoptadas por el Consejo Europeo del 23 de marzo. A nuestro juicio, lo más importante es que se renueva de una forma completa el compromiso con Ucrania y se solicita una vez más, pero de forma enérgica, la retirada completa de las fuerzas militares del territorio de Ucrania. Al mismo tiempo, la UE se compromete a un fuerte apoyo político, económico, militar, financiero y humanitario que soporte a Ucrania y a su gente todo el tiempo que sea necesario.
Publicado originalmente en ElPais
Para profundizar en sus niveles de democracia y de avances sociales, la UE debe reformar sus tratados, eliminar el veto en sus decisiones colectivas y permitir un tipo de cooperación según las ambiciones de cada país.

Es cierto que nuestro proyecto de casa común europea, nacido hace setenta años, goza actualmente en general de buena salud, y también es cierto que la UE es una región privilegiada dentro de esta aldea global de 8.000 millones de personas, con unos niveles de libertad, calidad de vida, educación, salud y democracia no existentes en ninguna otra región del mundo.
Tenemos Meloni para rato es el título del último artículo de Steven Forti en Ctxt. Steven Forti nos acompañó el pasado jueves 2 de marzo en uno de los almuerzos-coloquio de Europa en suma en el que nos dio un panorama de la situación política italiana desde la llegada de Giorgia Meloni a la presidencia del gobierno italiano, cómo puede afectar a la Unión Europea y su relación con lo que él define como extrema derecha 2.0.
Rafael Diaz Arias
http://www.periodismoglobal.com

Punto de inflexión histórico
Se cumple un año de guerra en Ucrania. Diez años de conflicto armado, si se cuenta que se combate en el Donbás desde 2014. Pese a todos los desmentidos previos del Kremlin, Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero. La guerra ha sido un punto de inflexión que ha puesto fin a casi tres décadas de distensión en Europa. Desde 1989 y la caída del Muro, ningún otro acontecimiento ha tenido tanta trascendencia.
Más que vidas paralelas, las nuestras se entrecruzaron con una voluntad común, la de superar un pasado de guerra e intolerancia
(Publicado originariamente en El País)

Parlamento Europeo (Efe)
Compartí con José María Gil Robles una larga trayectoria vital con dos ideas-fuerza: conseguir que España fuera una democracia y que se integrara con protagonismo en Europa. Más que vidas paralelas, las nuestras se entrecruzaron con una voluntad común, la de superar un pasado de guerra e intolerancia.


