¿Las políticas de información y comunicación de la Unión Europea han logrado cerrar la brecha entre las instituciones y la ciudadanía? La pregunta surgió en un coloquio organizado por Europa en suma previo a las elecciones de 2019. ¿Y cuál es la respuesta? La mía es que estamos en camino, pero para el éxito pleno hace falta anotar un número considerable de condicionantes. Y el principal de todos es que Europa no debe decidirse en los despachos. Hay que dar voz a los ciudadanos, de maneara organizada y sistemática, y en todos los frentes. Y si la Conferencia se adentra finalmente en reformas institucionales pendientes, de calado, podemos conseguir que se politicen verdaderamente las instituciones y que la ciudadanía cobre protagonismo, se sienta partícipe del proceso de construcción europea. Las listas transnacionales y el respeto al candidato principal de esas listas, pongo por caso, nos situaría en la buena dirección para que los europeos no seamos sólo receptores pasivos de las políticas que sufrimos/disfrutamos.


El proceso es gradual y casi imperceptible, porque la búsqueda de consensos es difícil, está además escondido bajo un manto de burocracia y tecnocracia casi impenetrable
