Abdelaziz Bouteflika en el momento de entregar su dimisión al Presidente del Consejo Constitucional de ArgeliaEl Consejo Constitucional del país ha “constatado” el miércoles 3 de abril de 2019 que la Presidencia de la República Argelina Democrática y Popular ha quedado vacante. A última hora del día anterior, Abdelaziz Bouteflika, vestido con una túnica tradicional (gandura), había entregado su carta de dimisión a Tayeb Belaiz, nombrado recientemente para su puesto por el mismo presidente dimisionario.
Tras comunicar la vacante al parlamento (Asamblea Nacional Popular, ANP), Abdelkader Bensalah, que es la persona que preside el Consejo de la Nación (Senado argelino) ha asumido provisionalmente el cargo de presidente del país durante un período máximo de tres meses. En ese trimestre tendrán que celebrarse unas nuevas elecciones generales. Legalmente, Bensalah, que pertenece al núcleo duro del régimen actual, no puede ser candidato.
Poco antes, diversas informaciones señalaron que el expresidente Liamine Zéroual (exgeneral también) había rechazado una propuesta para impulsar su hipotético retorno al poder. En el encuentro clave con Zéroual, habrían participado el exjefe de los servicios secretos Mohamed Mediène (conocido como Toufik), apartado del poder en 2015, y Said Bouteflika, hermano del recién dimitido.
Hubo un doble desmentido de Toufik y del expresidente. El hecho mismo de que Zéroual se viera obligado a sacar una nota aclaratoria -no exenta de ambigüedad respecto a Said Bouteflika– demuestra cierta tensión interna en el seno de las fuerzas armadas dirigidas por el general Ahmed Gaid Salah, jefe del Estado Mayor y, formalmente, viceministro de Defensa.


Como es cada vez más probable que el Reino Unido abandone la Unión Europea sin un acuerdo el 12 de abril, la Comisión Europea ha finalizado hoy sus preparativos para una salida «sin acuerdo».
Miles de ciudadanos británicos al grito de ¡EUROPA SOMOS TODOS! han salido a las calles de las 28 capitales comunitarias para protestar porque el referéndum en el que no pudieron participar el 23 de junio de 2016 les deja como ciudadanos extranjeros en sus países de residencia. Son cuatro millones y medio de votos que hubieran cambiado el curso de la Historia cuando la inmensa mayoría era partidaria de quedarse cómo y dónde estaba. Han exigido un segundo referéndum. No están solos.



