Publicado originalmente en Atalayar.com
Me lo dijo fuera de cámara cuando lo entrevisté para Televisión Española antes de que iniciara un viaje oficial a España: “Tengo un parentesco lejano con el rey Juan Carlos, al fin y al cabo, desciendo de Luis XV por la línea bastarda”. Valery Giscard d´Estaing tenía un indudable porte aristocrático, que potenciaba gracias a su casi 1,90 de estatura y a su impecable cruce de piernas cuando se sentaba en el sillón imperial desde el que dirigía sus alocuciones televisivas, una práctica que modernizó y a la que recurría varias veces al año cuando trataba de solemnizar alguna de sus grandes y sonoras reformas: mayoría de edad a los 18 años, divorcio y aborto, entre las más conformes a su programa electoral liberal.


