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La derrota del Brexit “duro”

Por Enrique Peris

La tertulia de Europa en Suma con periodistas británicos y españoles.

f1bQue a la primera ministra británica, Theresa May, “le ha salido el tiro por la culata” (expresión española muy expresiva, que en inglés tendría el equivalente, mucho menos gráfico, de backfire) es la conclusión más frecuente e inmediata que se ha formulado en relación con los resultados de las recientes elecciones en el Reino Unido. Conclusión muy certera, sin duda, y cargada de razón.

En la tertulia de Europa en Suma, dedicada a analizar y comentar las consecuencias del resultado electoral en ese país y su posible incidencia en la negociación sobre el Brexit y en el futuro de las relaciones entre Gran Bretaña y la Unión Europea, esa frase del tiro por la culata se escuchó más de una vez para definir, por parte de los intervinientes, el fracaso espectacular de la señora May, en su intento de afianzarse y reforzarse como líder.

La primera ministra, que heredó el cargo, sin pasar por las urnas, tras la retirada de David Cameron en julio del año pasado (a raíz del NO en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión), convocó elecciones anticipadas en abril de este año, con el argumento de que necesitaba más poder, más respaldo parlamentario y mayor capacidad de maniobra, para negociar con Europa un Brexit que resultara lo más conveniente posible para los intereses británicos. Para ello contaba con aprovechar en su favor, entre otras cosas, la debilidad, las contradicciones y la división en los partidos de oposición: el líder laborista, Corbyn, aparecía como un rival débil y muy cuestionado, incluso en su propio partido.

¿Qué pasa en Hungría? ¿Ha dejado de creer en la Unión?

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en suma, con Erikö Györy, embajadora de Hungría en España

DSC 6180Se puede preguntar alguien por qué, con la que está cayendo en esta Europa, antes de nuestros sueños y ahora de nuestros desvelos, nos ocupamos de Hungría. Sobre todo después del doble caos británico. Primero, el Brexit, y después, el Dismay, el tumulto por la caída de la señora May, que tendría que negociar la salida.

Muy sencillo. No es que el actual gobierno húngaro, del tan contestado en Europa, Viktor Orbán, se quiera ir como GB de la UE, sino que, por primera vez, el Parlamento Europeo ha invocado el artículo 7 del Tratado de Lisboa, por el que Bruselas podría suspender la pertenencia de los magiares a la Unión. Sin que esto haya provocado grandes titulares en la prensa continental.

Hace un mes, Hungría volvió a desafiar a la Unión Europea. Esta vez, con la Ley de educación superior, que supondría el cierre de la prestigiosa Central European University, financiada por el filántropo norteamericano, George Soros, judío, nacido en Budapest.

La Ley obliga a las instituciones educativas extranjeras, como es el caso de la CEU, a tener un campus en su lugar de origen. En este caso, Estados Unidos. Esta universidad, fundada en 1991 tras la caída del comunismo, lleva años financiando proyectos en la región para el estudio de la democracia.

La medida de Budapest ha sido interpretada como un ataque a la diversidad y a libertad académica, no solo por la Unión Europea, sino también por Naciones Unidas.

Lo de Holanda es curioso.

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en suma sobre las elecciones en Holanda con Jan Bok, historiador y filósofo de la Universidad Erasmus de Rotterdam.

DSC 5283Primero, hay que saber siempre de que país estamos hablando. Holanda, un país pequeño de apenas 17 millones de habitantes, con una gran parte de su territorio ganado al mar, es la economía número 18 del mundo.

Con una población que es un tercio de la española tiene un PIB   tres cuartos del español, 750.000 millones de euros. Su productividad es de las más altas de la Unión. Su renta per cápita, casi 50.000 euros; es uno de los primeros países del mundo en la lista de riqueza. El paro, de apenas el 5%. El crecimiento en las últimas décadas entre el 2 y el 4% anual.

Los alemanes, grandes comedores de patatas, comen, sobre todo, patatas holandesas. En cada esquina nos encontramos con una tienda de flores y tiestos que vienen, invariablemente, de Holanda. Rotterdam es el puerto de Europa, etc., etc.

Holanda es, además, un paraíso fiscal encubierto con empresas-buzón que remiten a las Antillas holandesas, libres de impuestos. La sueca Ikea no tiene su sede en el país nórdico sino en Holanda, donde a través de dos “fundaciones” va dando saltos hasta evitar los impuestos, para irritación de Bruselas.

Pese a estos datos, que causarían la envidia de los países del sur de Europa, los neerlandeses están enfadados o más bien cabreados. Uno de los fundadores del Mercado Común, es hoy de los que más apuestan porque Bruselas devuelva poderes a los Estados.

El año pasado votaron en contra del acuerdo de asociación entre la Unión y Ucrania.

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