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¿Qué pasa en Hungría? ¿Ha dejado de creer en la Unión?

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en suma, con Erikö Györy, embajadora de Hungría en España

DSC 6180Se puede preguntar alguien por qué, con la que está cayendo en esta Europa, antes de nuestros sueños y ahora de nuestros desvelos, nos ocupamos de Hungría. Sobre todo después del doble caos británico. Primero, el Brexit, y después, el Dismay, el tumulto por la caída de la señora May, que tendría que negociar la salida.

Muy sencillo. No es que el actual gobierno húngaro, del tan contestado en Europa, Viktor Orbán, se quiera ir como GB de la UE, sino que, por primera vez, el Parlamento Europeo ha invocado el artículo 7 del Tratado de Lisboa, por el que Bruselas podría suspender la pertenencia de los magiares a la Unión. Sin que esto haya provocado grandes titulares en la prensa continental.

Hace un mes, Hungría volvió a desafiar a la Unión Europea. Esta vez, con la Ley de educación superior, que supondría el cierre de la prestigiosa Central European University, financiada por el filántropo norteamericano, George Soros, judío, nacido en Budapest.

La Ley obliga a las instituciones educativas extranjeras, como es el caso de la CEU, a tener un campus en su lugar de origen. En este caso, Estados Unidos. Esta universidad, fundada en 1991 tras la caída del comunismo, lleva años financiando proyectos en la región para el estudio de la democracia.

La medida de Budapest ha sido interpretada como un ataque a la diversidad y a libertad académica, no solo por la Unión Europea, sino también por Naciones Unidas.

Lo de Holanda es curioso.

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en suma sobre las elecciones en Holanda con Jan Bok, historiador y filósofo de la Universidad Erasmus de Rotterdam.

DSC 5283Primero, hay que saber siempre de que país estamos hablando. Holanda, un país pequeño de apenas 17 millones de habitantes, con una gran parte de su territorio ganado al mar, es la economía número 18 del mundo.

Con una población que es un tercio de la española tiene un PIB   tres cuartos del español, 750.000 millones de euros. Su productividad es de las más altas de la Unión. Su renta per cápita, casi 50.000 euros; es uno de los primeros países del mundo en la lista de riqueza. El paro, de apenas el 5%. El crecimiento en las últimas décadas entre el 2 y el 4% anual.

Los alemanes, grandes comedores de patatas, comen, sobre todo, patatas holandesas. En cada esquina nos encontramos con una tienda de flores y tiestos que vienen, invariablemente, de Holanda. Rotterdam es el puerto de Europa, etc., etc.

Holanda es, además, un paraíso fiscal encubierto con empresas-buzón que remiten a las Antillas holandesas, libres de impuestos. La sueca Ikea no tiene su sede en el país nórdico sino en Holanda, donde a través de dos “fundaciones” va dando saltos hasta evitar los impuestos, para irritación de Bruselas.

Pese a estos datos, que causarían la envidia de los países del sur de Europa, los neerlandeses están enfadados o más bien cabreados. Uno de los fundadores del Mercado Común, es hoy de los que más apuestan porque Bruselas devuelva poderes a los Estados.

El año pasado votaron en contra del acuerdo de asociación entre la Unión y Ucrania.

La izquierda en Europa

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en Suma con Ramón Jáuregui, eurodiputado socialista.

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Pinta mal la situación para la izquierda en Europa. Hay elecciones en varios países y las encuestas no son muy positivas.

En Francia, reconoce Jáuregui, para las presidenciales hay nada menos que siete precandidatos de la izquierda frente a uno de la derecha, Fillon, y la ultra Le Pen. Ésta, además, se apoya en los barrios populares y en la banliue.

En Austria, el 80% de los obreros han votado a un candidato de la extrema derecha. En el Reino Unido hemos visto como los barrios obreros han votado a favor del Brexit. Ahora, habría que añadir, el socialista Corbyn, que hizo una débil campaña contra el Brexit, se apunta ahora a la salida de la Unión y apoya el recorte de la entrada de extranjeros porque lo “pide” la población. El caso es conseguir votos.

En Alemania, en las generales de otoño, la ultraderecha de Alternativa por Alemania puede entrar en el Bundestag y complicar el mapa político, dificultar una hipotética coalición entre el SPD, la Izquierda y los Verdes.

Y en la Unión, los tres dirigentes, de la Comisión, del Consejo y del Parlamento, son del Partido Popular europeo tras la salida de la presidencia de la cámara del socialdemócrata Martin Schulz.

Efectivamente, dice el eurodiputado socialista, tenemos una gran contradicción, hay que adaptarse a un mundo en cambio con constantes contradicciones. Ahora tenemos a un señor como Trump que quiere impedir el libre comercio. Nos han cambiado el tapete, el escenario de juego que era el Estado-Nación y ahora hay mesas supranacionales, es un marco distinto de grandes decisiones. La globalización produce resultados perniciosos sobre lo que habíamos construido con el ideario socialdemócrata, pone en juego esas conquistas. Cierto es que la igualdad en el mundo ha aumentado, que millones de personas han salido de la miseria, pero eso ha devaluado el modelo social en Occidente. La competencia devalúa los salarios, sobre todo de los menos cualificados. Ese 60% de la población compite con un “ejército laboral mundial” y aquí ha aumentado la desigualdad y se han recortado las condiciones sociales y laborales.

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