La tertulia de Europa en Suma con periodistas británicos y españoles.
Que a la primera ministra británica, Theresa May, “le ha salido el tiro por la culata” (expresión española muy expresiva, que en inglés tendría el equivalente, mucho menos gráfico, de backfire) es la conclusión más frecuente e inmediata que se ha formulado en relación con los resultados de las recientes elecciones en el Reino Unido. Conclusión muy certera, sin duda, y cargada de razón.
En la tertulia de Europa en Suma, dedicada a analizar y comentar las consecuencias del resultado electoral en ese país y su posible incidencia en la negociación sobre el Brexit y en el futuro de las relaciones entre Gran Bretaña y la Unión Europea, esa frase del tiro por la culata se escuchó más de una vez para definir, por parte de los intervinientes, el fracaso espectacular de la señora May, en su intento de afianzarse y reforzarse como líder.
La primera ministra, que heredó el cargo, sin pasar por las urnas, tras la retirada de David Cameron en julio del año pasado (a raíz del NO en el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión), convocó elecciones anticipadas en abril de este año, con el argumento de que necesitaba más poder, más respaldo parlamentario y mayor capacidad de maniobra, para negociar con Europa un Brexit que resultara lo más conveniente posible para los intereses británicos. Para ello contaba con aprovechar en su favor, entre otras cosas, la debilidad, las contradicciones y la división en los partidos de oposición: el líder laborista, Corbyn, aparecía como un rival débil y muy cuestionado, incluso en su propio partido.


Se puede preguntar alguien por qué, con la que está cayendo en esta Europa, antes de nuestros sueños y ahora de nuestros desvelos, nos ocupamos de Hungría. Sobre todo después del doble caos británico. Primero, el Brexit, y después, el Dismay, el tumulto por la caída de la señora May, que tendría que negociar la salida.
Primero, hay que saber siempre de que país estamos hablando. Holanda, un país pequeño de apenas 17 millones de habitantes, con una gran parte de su territorio ganado al mar, es la economía número 18 del mundo.