Actividades

Ver todo

La lenta desaparición de los dinosaurios políticos

Por Daniel Peral, corresponsal de TVE en Portugal 2005-2008

La fragmentación de los partidos políticos, en la tertulia de Europa en suma, con Miguel Martínez Cuadrado, Catedrático Jean Monnet de la Universidad Complutense de Madrid

f1En realidad, todo esto que parece nuevo, asegura Martínez Cuadrado, la fragmentación de los partidos, el surgimiento de formaciones nuevas, de populismos, de nacionalismos, es muy antiguo, viene de los tiempos de la Revolución francesa, está vinculado a la profundización de la democracia, al sistema de partidos, porque democracia es una forma de diálogo permanente.

Hay que tener en cuenta, añade el profesor, que, tras la Segunda Guerra Mundial, desde el Congreso de La Haya, Europa se ha gobernado siempre mediante una coalición de partidos de las dos grandes formaciones, democristianos y socialdemócratas, y los  liberales que han actuado como “bisagra”. Se trataba básicamente, y esa era la idea central de la política, de marginar los extremismos, los totalitarismos de derecha y de izquierda.

Después, el “demos” europeo nace realmente con las primeras elecciones al Parlamento Europeo en 1979.

Pero la gran revolución se ha dado a partir de 2014 como consecuencia de la crisis, por ejemplo con el surgimiento en Francia de Macron a partir de la herencia terrible de Hollande, que consigue romper el sistema de partidos tradicional y consigue derrotar a figuras como Mélenchon por la izquierda y a Le Pen por la derecha. El presidente francés se ha beneficiado, además, de la crisis de los sindicatos y el pasado otoño no ha habido las grandes protestas que se temían. En realidad, la vieja lucha de clases también ha cambiado.  

Alemania: la economía, bien, gracias; la clase política, muy mal.

Por Daniel Peral

La tertulia de Europa en suma sobre el fracaso de las conversaciones para formar gobierno en Berlín.

i3En primer lugar, la mala noticia para nosotros.

Antes de empezar nuestra tertulia, un compañero dice: pues mi hijo se ha ido a Múnich, y una compañera recuerda: mi hija está en Berlín. Y un tercero añade: mi hijo lleva un año en Hamburgo.

Mientras que por estos lares algunas “naciones” “históricas” dedican todas, todas, todas, sus energías durante años a un proceso delirante, falso, engañoso, anticuado y estéril, y de paso nos meten a los demás en una situación angustiosa, en Alemania, muchas fábricas estudian cómo mantener los puestos de trabajo en medio de la robotización y digitalización crecientes.

Así les va y así nos va. En Alemania la situación económica es mejor que nunca, a pesar de la falta de gobierno. Las perspectivas son excelentes, según los gestores de grandes empresas alemanas. En el último año, las exportaciones han crecido un 6%.

Nosotros seguimos siendo tierra de emigración, como hace cuarenta años. En aquella época se iban los emigrantes pobres con la maleta de cartón y hoy lo hacen los hijos de la clase media, bien formados, que no encuentran aquí su oportunidad

lobobueno2