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Miles de candidatos cambiantes a la busca del voto esquivo.

Por Daniel Peral

Las elecciones en Italia en la tertulia de Europa en suma, con Pablo Ordaz, ex corresponsal de El País en Roma y Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Comillas.t1 4

Italia es un país hermoso como pocos, su Historia, el legado de Roma, del Renacimiento, el incomparable diseño actual, la ropa, los automóviles más bellos, pero prácticamente ininteligible en lo político, visto desde fuera.

El título de la famosa obra de Pirandello (Seis personajes…) se queda corto cuando se afronta la política italiana. No hay corrientes, socialdemocracia, democracia cristiana o liberales, como en otros territorios. Hay Forzas, Ligas o Estrellas, que enmascaran a la derecha, al nacionalismo o la queja. Es una cadena interminable de nombres, de figuras, que cambian de chaqueta continuamente, algo muy fácil en Italia porque, insistimos, fabrica los textiles más hermosos.

De mil políticos, en los últimos años, nada menos que un tercio ha cambiado de formación. En cinco años que he estado en Italia he visto cinco primeros ministros y dos presidentes de la República, asegura Pablo Ordaz.

La situación de uno de los grandes de Europa, firmante del Tratado de Roma, no es muy optimista. La deuda es del 135%  del PIB, la economía está atascada, el sistema bancario es frágil y el populismo crece.

Ya en los tiempos del Pentapartito, la situación era muy compleja cuando se intentaba explicar la riqueza política italiana: centro-derecha laico, centro-derecha religioso, centro-izquierda religioso, centro-izquierda laico, etc. Hasta que llegó la explosión de los grandes partidos, la vecchia Democracia Cristiana, de grandes cínicos como Andreotti, trufada de corrupciones mafiosos y religiosas y la del viejo y glorioso Pichí. Para complicar las cosas, llegó un clown, Berlusconi y después otro, éste de verdad, Grillo.

La lenta desaparición de los dinosaurios políticos

Por Daniel Peral, corresponsal de TVE en Portugal 2005-2008

La fragmentación de los partidos políticos, en la tertulia de Europa en suma, con Miguel Martínez Cuadrado, Catedrático Jean Monnet de la Universidad Complutense de Madrid

f1En realidad, todo esto que parece nuevo, asegura Martínez Cuadrado, la fragmentación de los partidos, el surgimiento de formaciones nuevas, de populismos, de nacionalismos, es muy antiguo, viene de los tiempos de la Revolución francesa, está vinculado a la profundización de la democracia, al sistema de partidos, porque democracia es una forma de diálogo permanente.

Hay que tener en cuenta, añade el profesor, que, tras la Segunda Guerra Mundial, desde el Congreso de La Haya, Europa se ha gobernado siempre mediante una coalición de partidos de las dos grandes formaciones, democristianos y socialdemócratas, y los  liberales que han actuado como “bisagra”. Se trataba básicamente, y esa era la idea central de la política, de marginar los extremismos, los totalitarismos de derecha y de izquierda.

Después, el “demos” europeo nace realmente con las primeras elecciones al Parlamento Europeo en 1979.

Pero la gran revolución se ha dado a partir de 2014 como consecuencia de la crisis, por ejemplo con el surgimiento en Francia de Macron a partir de la herencia terrible de Hollande, que consigue romper el sistema de partidos tradicional y consigue derrotar a figuras como Mélenchon por la izquierda y a Le Pen por la derecha. El presidente francés se ha beneficiado, además, de la crisis de los sindicatos y el pasado otoño no ha habido las grandes protestas que se temían. En realidad, la vieja lucha de clases también ha cambiado.  

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