La tertulia de Europa en suma sobre el fracaso de las conversaciones para formar gobierno en Berlín.
En primer lugar, la mala noticia para nosotros.
Antes de empezar nuestra tertulia, un compañero dice: pues mi hijo se ha ido a Múnich, y una compañera recuerda: mi hija está en Berlín. Y un tercero añade: mi hijo lleva un año en Hamburgo.
Mientras que por estos lares algunas “naciones” “históricas” dedican todas, todas, todas, sus energías durante años a un proceso delirante, falso, engañoso, anticuado y estéril, y de paso nos meten a los demás en una situación angustiosa, en Alemania, muchas fábricas estudian cómo mantener los puestos de trabajo en medio de la robotización y digitalización crecientes.
Así les va y así nos va. En Alemania la situación económica es mejor que nunca, a pesar de la falta de gobierno. Las perspectivas son excelentes, según los gestores de grandes empresas alemanas. En el último año, las exportaciones han crecido un 6%.
Nosotros seguimos siendo tierra de emigración, como hace cuarenta años. En aquella época se iban los emigrantes pobres con la maleta de cartón y hoy lo hacen los hijos de la clase media, bien formados, que no encuentran aquí su oportunidad


“Sucederían muchas cosas, pero todo habría sido una comedia, una ruidosa y romántica comedia con alguna manchita de sangre sobre el bufonesco disfraz”. El Gatopardo. Tomasi di Lampedusa
En primer lugar, la buena noticia. No es que Macron sea bueno o vaya a hacerlo bien. Si hubiera sido elegida para el cargo la señora del FN, hoy estaríamos a punto de quedarnos sin Unión. Se mantendría un núcleo duro compuesto por Alemania, Holanda, Austria y algún voluntario más, como en la época del D-mark.