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Estado, ¿del bienestar o de la beneficencia?

Por Alonso Mahíllo

De como hemos llegado a esto. La tertulia de Europa en suma con Eloìsa del Pino, investigadora del Instituto de Políticas y Bienes Públicos y de la Fundación Alternativas.

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Lo que debatimos no es la tan traída y llevada crisis, sino las políticas que se han aplicado a cuento de la misma. Lo que creíamos que eran derechos pasan a ser caridad o beneficencia. Igual que confundimos los derechos de los que huyen de una guerra, el derecho al asilo, con la caridad. De fondo planea la gran cuestión: ¿podemos pagar el modelo social europeo?

Cuando hablamos de Estado del Bienestar, hablamos de colectivos, no de individuos, subraya Eloísa del Pino, de políticas para atender necesidades sociales de colectivos como pensionistas, infancia, parados o desprotegidos.

En España, el bienestar es o era grande en relación con el resto del planeta, pero más mediano si lo comparamos con nuestro entorno, indica del Pino. Por ejemplo: es más modesto que en Francia, donde tienen el gasto social más alto del mundo en función del PIB.

En nuestro país, añade, nos encontramos con una paradoja: el gasto social con respecto al PIB ha subido, simplemente porque este último ha caído. En teoría no ha habido recortes, pero como hay más desempleo se gasta más, aunque se hayan recortado las prestaciones. Del gasto social, señala la investigadora, destinamos un 30% a pensiones, un 30% a sanidad, una partida que va creciendo, y un 15 % a desempleo. Eloísa del Pino estima que en nuestro país se gasta mucho más en los mayores que en la infancia y da un aviso para navegantes: mientras que aquí las pensiones son vitalicias, en otros países se entienden como ayudas coyunturales y duran entre uno y cinco años. Una partida que puede sufrir recortes.

Incertidumbre sobre el resultado del referéndum en Gran Bretaña

Por Enrique Peris

Tertulia en Europa en Suma sobre el "Brexit"

cameronSe planteaba hace poco Mark Leonard, fundador y director del European Council on Foreign Relations, si su compatriota David Cameron podría llegar a pasar a la historia como el peor primer ministro que haya podido tener Gran Bretaña: peor incluso que Neville Chamberlain, aquél que creyó que podría aplacar a Adolf Hitler y salvar la paz haciendo vergonzosas concesiones al dictador alemán y aceptando su política de hechos consumados.
En el caso de Cameron, su gran fracaso histórico sería, hipotéticamente, perder el referéndum sobre la permanencia de su país en la Unión Europea (es decir, que triunfara el “no” en la consulta, y que ello supusiera finalmente la salida de Gran Bretaña de la Unión), y a continuación, y como consecuencia de lo anterior, precipitar un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, que esta vez daría un resultado positivo (porque los escoceses no están, de ningún modo, por la labor de abandonar el proyecto europeo) y provocar así la ruptura del Reino Unido. Sería un pésimo legado, sin duda, para el estadista Cameron.

Hablamos de esa posibilidad, la de que finalmente Gran Bretaña pudiera abandonar la Unión Europea, en la última tertulia de Europa en Suma, que esta vez contó con la presencia de David Mathieson, periodista británico afincado en España, analista político y, entre otras cosas, antiguo asesor del que fuera secretario del Foreign Office, Robin Cook, en los primeros gobiernos de Tony Blair. Y Mathieson dijo que no es fácil hacer pronósticos sobre el resultado de esa consulta europea.

Apuntes para campañas electorales en un mundo digital

Por Antonio Regalado.

campaña digital 3La democracia se expresa en las urnas. Y las elecciones son la mejor forma en las que se refleja la voluntad popular. España vive hoy, tras ocho años de crisis, uno de los periodos más convulsos de nuestra historia reciente. El declive del bipartidismo PP- PSOE (que no su defunción mientras no se reforma la Ley Electoral) y la aparición de nuevos actores políticos -Podemos y Ciudadanos-, confiere a los cinco comicios electorales de 2014 y a los cuatro previsibles de este año (catalanas, generales, vascas y gallegas) una especie de segunda vuelta que puede determinar un panorama político completamente distinto. Para bien y/o para mal.

Vuelco del poder popular en municipales y autonómicas.     

El vuelco de las municipales y autonómicas del 24 de mayo ha supuesto un duro castigo para el PP, perdiendo casi un 40 por 100 de su poder a pesar del apoyo puntual de Ciudadanos. Duro castigo también para el PSOE que aun perdiendo millón y medio de votos consiguió un gran poder municipal y territorial al pactar con Podemos y sus Mareas.

Las alianzas PSOE/Podemos/Ahora-Madrid (alcaldesa Manuela Carmena) y Barcelona en Común/ Ana Colau) han posibilitado gobiernos radicales que, tras varios meses de gestión no han tomado decisiones revolucionarias para crear empleo o mejorar l calidad de vida de los ciudadanos pero sí populistas.

Cataluña: el reto es la secesión.

Las elecciones del 27S (52 por 100 de los votos en contra de la secesión frente al 53 por 100 de escaños) han dividido la sociedad catalana de parte a parte. Los secesionistas no han roto España todavía pero han destrozado la convivencia para veinte años; han hundido a Convergencia, a Unió y al PP -el PSC ya estaba hundido allí- y a la CUP.

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