Cuba, pasión por lo alemán.

cubaLa verdad es que podía haber puesto varios títulos a este texto, porque Cuba, la situación cubana, es muy proteica y se presta a muchos titulares, análisis e interpretaciones. Cuba y la perversión del lenguaje. O Del Cuba Libre al Coco Libre, por ejemplo.

De entrada, tenemos que reconocer una cosa: nuestro castellano, el de España, es muy pobre si lo comparamos con la riqueza del que se habla y se escribe en Colombia, Méjico, Nicaragua y, sobre todo, en Cuba.

Cayó el muro de Berlín en 1989; cayó la URSS dos años después y parecía que en la gran isla del Caribe iba a desaparecer el socialismo, como sucedió en los países del centro y este de Europa. No, shico. Allí, Fidel decretó el Periodo Especial. Quería decir que había electricidad unas horas al día, se viajaba en camiones de ganado (no en guagua, linda palabra, pardiez) y el PIB bajó un 30%. Era realmente especial. Especialmente jodido.

Cuba es un país lindo de lenguaje florido donde a los guardaespaldas se les llama custodios y a los parados trabajadores disponibles. Y los habaneros dicen que el régimen no es sanguinario, sino sanguíneo, porque el poder se transmite por la sangre: Fidel, Raúl, y después vendrá el hijo de éste, el misterioso coronel Alejandro.

Ahora, Cuba está dando una nueva vuelta de tuerca a su Revolución, pero el régimen sigue con su pasión por lo alemán. Adoraban al barbudo de Tréveris, Karl (Marx) y ahora se pasan a las formas e ideas de otro alemán, también llamado Karl, pero de apellido Lagerfeld, éste de Hamburgo.

Tras la visita de Obama a la isla se ha abierto una nueva corriente con la que llegan y atracan cruceros USA. Llegan celebrities USA, como las infumables Kardashian, que se fotografían puro en mano en la Bodeguita del Medio.

Y llega el Kaiser de la moda, el diseñador de Chanel y monta un desfile nada menos que en Paseo del Prado de la Habana. Los habaneros, con sentido del humor, no les queda otra, dicen que el régimen ha pasado del marxismo-leninismo al marxismo-chanelismo. Es decir que continúa, aunque en otra dirección, la fuerte influencia alemana. El viejo Viva Cuba Libre de los eslóganes, no el de la bebida, ha sido sustituido en las camisetas de las modelos por un Viva Coco Libre, no se lee muy bien en las fotos, y no se sabe si es un homenaje a Cocó Chanel o una coña coco-piña-habanera.

Mucha risa si la situación no fuera tan dramática. En un coloquio del Instituto Elcano sobre el futuro de la isla celebrado en Madrid este año, la bloguera Yoani Sánchez decía que no es que estén hartos, sino más. Mi madre, que nació en 1957, señala, tiene cartilla de racionamiento. Yo nací en el 75, y la tengo. Mi hijo tiene 21 años y la tiene.

Ahora, comenta, tenemos una terrible subida de los precios de los alimentos. El régimen creó un nuevo concepto, otro lindo término: el los precios topados, precios con tope, pero como son bajos, los campesinos los sacan de la línea normal de distribución y se encarecen.

Estamos viviendo la post-utopía, señala Yoani. El poder sigue en manos de octogenarios. Parece, comenta, que nos han tocado los dos inmortales del planeta. Raúl tiene 84 años y, si muere en el poder, dice, puede haber un drama.

En Cuba contaban hace diez años, cuando Fidel cumplió los 80, que alguien pensó en regalarle una tortuga de los Galápagos. Preguntó el comandante que cuánto vivía el animalito. Unos cien años, le dijeron. No, respondió el líder. Te encariñas con los animales, se te mueren de viejos, y te da pena. Bien, la cosa no ha llegado a tanto.

Fidel cerró el VII Congreso del Partido, en lo que se pensaba que podía ser su último legado político y así ha sido, entre lágrimas de sus seguidores y 20 minutos de aplausos, señalando que “las ideas de los comunistas cubanos demuestran que si se trabaja con fervor y dignidad se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan”

El Congreso, subraya la bloguera, fue desvaído; no ha cambiado en nada la vida de los ciudadanos. El problema de Raúl, indica, es que no puede acusar al liderazgo anterior. Tiene un compromiso absoluto con su hermano, al que ella llamaba comandante Adidas...

En el coloquio, Carlos Alonso Zaldívar, exembajador de España en La Habana, recordaba que Cuba tiene once millones de habitantes. Es, por tanto, una sociedad pequeña, muy bien educada, con la mujer muy incorporada a la vida laboral. Pero hoy, indica Zaldívar, los niños cubanos tiene peores maestros que hace 10 años, porque éstos ya no hacen postgrados como hace décadas en la URSS o en la RDA.Y convivir con dos monedas, la oficial y la convertible en divisas, es caótico. El debate económico en Cuba es: deprisa o despacio, pero la lentitud es exasperante. Se habla de reformas para los próximos quinquenios. La cuestión no es deprisa o despacio, indica el diplomático, sino que los cambios bruscos no dejen a la población en la pobreza o, como sucedió al implosionar la URSS, que millones de jubilados se queden sin pensiones.

Carlos Malamud, investigador de Elcano para América Latina, estimaba que, tal como está planteado, el Estado cubano es inviable, pero si no se reforma puede convertirse en un caso el de la URSS. La figura de Fidel seguía impidiendo las reformas. No se trata de cómo evitar el colapso, sino de evitar el colapso. Ahora, tras la muerte física del dirigente habrá que saber si efectivamente murió políticamente cuando dejó el poder, o su postura, intransigente en tantos temas, se mantiene.

Durante décadas, el régimen ha echado la culpa de todos los problemas al embargo, al ominoso embargo. Ibas de vacaciones y llegabas a Trinidad. Hacía calor y pedías una cerveza, la local Polar, y te decían que no había. Eso es por el embargo, compañero, te comentaba el ídem. ¿Pero, qué embargo, si la Polar es local?, preguntabas. Ah, no sé shico, te respondía el compañero. Es lo que dice Fidel...

Lo del embargo no es del todo verdad, señala Yoani Sánchez, llegan productos a la isla por los aeropuertos en esas bolsas gigantes de rafia de polipropileno. Hay quién controla ese proceso. Sea como sea, siempre ha habido Coca Cola en Cuba, comenta el diplomático Zaldívar. ¿Cómo llega o llegaba el símbolo por excelencia del mundo capitalista? Misterios tropicales...

Sobre la oposición, Yoani Sánchez dice que si la hay, que hay confluencia de propuestas, pero el problema es que el pueblo cubano no tiene idea de las mismas, de estos movimientos, porque no tienen acceso a los medios de comunicación. Ni un minuto. Y el exilio de Miami, subraya, está en un dilema; no sabe si apoyar la reapertura de relaciones Cuba-USA o estar en contra.

Si un día hay cambios en Cuba, apertura democrática, Carlos Alonso Zaldívar tiene muy claro que va a haber dos grandes corrientes: un partido pro USA y otro, nacionalista, que luchará por mantener los activos de la Revolución.

Pero la herencia de estos años es dura. El cubano, comenta Yoani Sánchez, sobrevive gracias a la corruptela; veías a tu padre entrar en casa llevando debajo de la camisa leche en polvo o chorizos, conseguidos no se sabía cómo. Eso, indica la bloguera, ha dejado una pérdida de valores.

Lo que está claro es que se mantiene el régimen socialista, pero la desigualdad ha aumentado y está creciendo en Cuba: hay nuevos ricos, como algunos propietarios de paladares.

En el desfile de moda de la Habana entraron los representantes del viejo poder político, los seguidores del barbudo decimonónico y los que tienen dinero, los nuevos ricos, más partidarios del diseñador de Chanel, el Karl contemporáneo. Es la nueva vía de la Revolución, la del marxismo-chanelismo. Pero, de una manera u otra, en Cuba, como en otros muchos lugares, estaban y siguen estando apasionados por lo alemán.

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